miércoles, 7 de noviembre de 2012

La naturaleza


Durante los últimos 50 años la tierra ha sufrido los cambios más radicales y notables que se han dado en todas las generaciones existentes de seres humanos:  la población se ha triplicado, ejemplos como Shanghái, China, donde apenas 40 años atrás existía una simple aldea pesquera, hoy día es una metrópolis de más de 19 millones de habitantes. Lo cual nos  lleva a preguntarnos ¿hemos progresado o simplemente evolucionamos?, ¿cuándo comenzó todo esto? El primer gran cambio  en cuanto a nuestra relación con la Tierra como seres humanos se dio solamente hace 10.000 años, con la implementación de la agricultura. El segundo, podría ser perfectamente la llegada del petróleo, un aceite mineral que llevaba billones de años acumulado en la tierra,  que el ser humano  decidió convertir en parte esencial de su vida, darle vital y necesaria importancia en la sociedad. Es aquí donde el balance se pierde y la explotación masiva surge.
Crecimiento, evolución, progreso… pueden ser muchos los adjetivos atribuidos a este “Oro negro”, lo cierto es que  como consecuencia de sus propiedades ha hecho que aceleremos desmesuradamente el desequilibrio de nuestra existencia. Las civilizaciones cada vez  son más grandes, con mayor demanda de recursos para lo que hoy llamamos necesario. En tan solo una hora el sol produce la suficiente energía como para abastecer la demanda eléctrica del mundo entero por un año. Sin embargo, los recursos de que disponemos no son interminables y están controlados por la misma naturaleza, qué tristeza continuar buscando hacia abajo por petróleo cuando lo único que deberíamos hacer en este caso es simplemente alzar la cabeza y mirar al cielo.
Precisa e ilustrativa  es  la situación  que produce la escasez de  nuestro recurso más preciado e indispensable: el agua. Un billón de personas no tiene acceso  a  ella, mientras 5.000 personas mueren al día por  beberla contaminada.

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